sábado, 18 de marzo de 2017

La Comuna de París, de Peter Watkins


"La memoria de los luchadores de la Comuna es honrada no sólo por los obreros franceses, sino también por el proletariado de todo el mundo, pues aquella no luchó por un objetivo local o estrechamente nacional, sino por la emancipación de toda la humanidad trabajadora, de todos los humillados y ofendidos. Como combatiente de vanguardia de la revolución social, la Comuna se ha ganado la simpatía en todos los lugares donde sufre y lucha el proletariado ... El tronar de los cañones de París ha despertado de su sueño profundo a las capas más atrasadas del proletariado y ha dado en todas partes un impulso a la propaganda socialista revolucionaria. Por eso no ha muerto la causa de la Comuna, por eso sigue viviendo hasta hoy día en cada uno de nosotros. La causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal."
 V. I. Lenin



Peter Watkins fue uno de los muchos realizadores de documentales que tuvieron cierto éxito partiendo de una forma de entender el cine más alejado de lo establecido en ese momento, haciendo auténticas maravillas con el falso documental The war game (Oscar al mejor documental en 1966 y censurada en la BBC, la propia productora, hasta 1985), que trataba las terribles consecuencias en la población inglesa de Rochester tras un hipotético ataque nuclear. Luego vendría la polémica Punishment Park, donde se recreaba una sociedad donde Richard Nixon usaba el terror por parte de su gobierno para mantener el control sobre los ciudadanos, por lo que directamente fue prohibida. Desde entonces, su cine pasó a ser marginado y su nombre, olvidado.

En el año 2000 se le propuso hacer una película sobre los sucesos de París de 1871, que de hecho,es probablemente la mejor película sobre los acontecimientos de La Comuna realizada.  El director realiza una recreación de los eventos que tuvieron lugar durante la Comuna de París y los relaciona con el momento actual, mediante la intervención de dos cadenas de televisión: una oficialista y otra que presenta las opiniones de los rebeldes.

Peter Watkins, uno de los creadores del formato que mezcla ficción cinematográfica con documental, eligió una fábrica abandonada, precisamente donde estuvo ubicado el primer estudio cinematográfico de la historia, de George Melies, para llevar a cabo sus 18 días de intenso rodaje en blanco y negro con actores no profesionales, para sumergirnos de lleno en el movimiento revolucionario de la época. Además, y esto es una de sus grandes aportaciones, hace una crítica al poder y al papel de los medios de comunicación, los de antes, pero sobre todo los actuales, añadiendo a la ecuación dos ficticios canales de televisión que retransmiten y cubren todo el proceso, como es la conservadora  Televisión Nacional de Versalles y la progresista (e ingenua) Televisión Comunal..

Lo primero que sorprende es lo minuciosamente cuidado con el que está contado todo lo acontecido sobre las causas, el ascenso y la caída de la Comuna, aquel movimiento obrero que posteriormente tanto marxistas como anarquistas sentirían como común. Sin maniqueísmo y sin esconder nada, la cámara de Watkins, en eterno movimiento, va entrevistando a soldados, mujeres o periodistas que se encuentran en París, cada uno con una opinión.

Las continuas entrevistas van creando un puzzle que va montanto la historia de los acontecimientos de La Comuna, mientras los medios, en este caso la Televisión Nacional Versalles, hace el papel del típico medio controlado por el poder mediante la manipulación y la censura, representando la necesidad de apariencia de democracia necesaria para legitimarse, La Televisión Comunal es un medio que intenta retratar la realidad, pero sin embargo, poco a poco sus propios reporteros no pueden evitar formar parte de la historia y juzgar esa historia con sus propios ojos. La objetividad es imposible, nos viene a decir Watkins, pero este segundo medio sí que intenta ser abierto y plural.

La Commune se articula en un ejercicio de cierta improvisación con los actores y sus personajes, pues todos van opinando libremente sobre aquellos días y se busca intencionadamente cierto paralelismo con la actualidad.  De hecho el equipo de actores se encargo de investigar cada uno de su papel a representar, y tuvieron libertad a la hora de dar sus opiniones, intentando romper esa separación entre el actor y su papel.

Así que tenemos una especie de entre falso documental y recreación con elementos externos para la época que desgrana como nunca antes las causas de la Comuna con los ojos de aquel entonces (nada de chuminadas buenrollistas y políticamente correctas previo destrozo de la historia como Los Miserables de Tom Hooper) con una veracidad que asusta, consiguiendo huir de la teatralidad fingida que en principio un único escenario puede condenar al relato, que reflexiona sobre los medios de comunicación y el poder que les da de comer a cambio de legitimarlo, la búsqueda de la imparcialidad, o el desdoblamiento entre actor y personaje para acabar hallando en el presente los ecos de la historia que se cuenta. Y todo eso con un ritmo portentoso y lleno de escenas para el recuerdo, como la sublevación de los soldados que se niegan a disparar a las mujeres parisinas al principio de la cinta. 

Fiel a su costumbre, La Commune, que había sido inicialmente producida por la cadena franco-alemana Arte, resultó censurada por esta misma: la excusa es que su formato de 5hs, 45 min resulta imposible de ver por la televisión, los motivos son otros; La Communesigue la línea de las películas de Peter Watkins, casi todas ellas han resultado censuradas por un motivo u otro en los cuatro rincones del planeta.

Se trata pues de una maravillosa pelicula, conscientemente relegada al olvido. No obstante, como hemos visto, el director Peter Watkins ha sido, quizás, el más o uno de los más censurados de la historia. Aquí intentamos sacar su película y a él mismo de ese intencionado olvido. A pesar de sus más de cinco horas de duración, es recomendable hacer un poco de tiempo en la agenda y disfrutar y aprender de esta extraordinaria recreación de La Comuna de París que, como recordaba Lenin, sigue mostrando 146 años después a los trabajadores cual es el camino hacia su liberación.

La película se puede ver en MOSCOFILMS  y pulsando sobre la siguiente fotografía:

La Comuna de París

miércoles, 15 de marzo de 2017

Los empresarios de Rumania reaccionan a la subida del salario mínimo echando trabajadores


Los empresarios rumanos han reaccionado a la subida del salario mínimo por el gobierno rumanos cerrando fábricas o despidiendo a parte de los trabajadores. Todo ello, a pesar de que la subida no ha cambiado la situación de los asalariados rumanos, que siguen recibiendo por su trabajo un pago casi ridículo. Por supuesto, los medios de propaganda del capital justifican las medidas de los patronos y echan la culpa de la situación al gobierno..

La subida aprobada por el ejecutivo Grindeanu a partir del 1 de febrero supone el aumento del salario mínimo en un 16%, de 1.250 lei brutos (275 euros) a 1.450 (320 €). Es decir, el salario mínimo se queda en apenas 250€ netos. Aun así, los empresarios rumanos, sin cortarse un pelo, consideran la medida exagerada y amenazando con cerrar las fábricas.
Uno de los sectores donde los empresarios son más "afectados" por la medida es el textil, donde los salarios son, en general, especialmente bajos. La revuelta en los despachos de las empresas textiles ha empezado y algunos han empezado a echar a sus trabajadores. Por ejemplo, una de las más importantes empresas del sector en Rumania, la británica Alison Hayes (1400 empleados en todo el país), ha decidido cerrar su fábrica de Urziceni, en las cercanías de Bucarest, echando a sus 350 trabajadores. Su explicación es la "enorme" subida del salario mínimo.

Lo mismo ha sucedido, o se amenaza con ello, en otras localidades rumanas, donde el sector textil es importante. En director de Mopiel, en Ramnicu Sarat, una de las zonas más pobres del país, explica que el 70% de sus trabajadores cobran el salario mínimo, tanto en la producción como en las ventas (aunque en este caso se puede aumentar con las comisiones). Después de hacer esta descripción de las condiciones miserables de sus trabajadores, no tiene tapujos en quejarse por la medida del gobierno de subir el salario mínimo en unos pocos euros.

Mientras tanto, la subida del salario mínimo no va a cambiar demasiado el panorama desolador, sobre todo teniendo en cuenta que las empresas van a aprovechar la medida para despedir y apretar a aún más las tuercas a los trabajadores que continuen contratados. Así, el Ministerio de Trabajo de Rumania publicó a finales del pasado año la estructura salarial de Rumania, cuyos datos denotan la enorme desigualdad que existe en el panorama laboral rumano, en el que, mientras un 47% de los asalariados recibe menos de 300 euros brutos por su trabajo (un 24% sobrevive con menos de 200), solo un 8% recibe más de 500 euros netos al mes.

Por otro lado, los rumanos son los trabajadores que más horas trabajan de entre los europeos. Las estadísticas muestran que están 450 horas más en su puesto de trabajo que, por ejemplo, los franceses, pero es conocida la "especial" situación de los trabajadores del sector textil, donde las fábricas de confección que trabajan para las multinacionales extranjeas imponen un horario de trabajo particularmente intenso, mientras son pagados con salarios ridículos, muchas veces inferiores al salario mínimo legal ( parte del salario mínimo se da en tickect de comida o en otros bonos).

domingo, 12 de marzo de 2017

La posición del niño: un crudo retrato de la burguesía rumana.

La Rumania capitalista exacerba las contradicciones entre las clases: la élite en la que se había convertido el partido comunista desde los años 70, aunque encorsetada por la legislación socialista, se desmelena tras el golpe de estado del 89 y, ya sin límite para robar, se enriquece y se infla de privilegios sobre la espalda de la clase trabajadora; para esta, la situación es al revés: el socialismo impedía su empobrecimiento, y bajo la dictadura capitalista no hay nada que parezca detener la caída libre.

En La posición del niño, el contraste se enfrenta en una situación más del cada día rumano de los
Imagini pentru pozitia copilului
últimos 27 años; una familia acomodada, de médicos, formada gratuitamente por el estado durante el comunismo y que se enriquece a costa de la sobretarifa que exigen a sus pacientes para atenderles en la nueva época de “sálvese quien pueda”, se cruza en el camino con una “despreciable” familia de clase baja, que sobrevive de su trabajo malpagado siempre en la cuerda floja.

El hijo de la familia rica atropella a una niña con su coche “occidental”, en el marco de una serie de problemas psicológicos propios de la juventud burguesa posmoderna, incapaz, por falta de costumbre, de lograr nada por sí misma y tendente a somatizar los problemas para huir de ellos.

Lógicamente, la familia acomodada (intelectuales anticomunistas, por supuesto), que está acostumbrada desde las alturas de la sociedad a comprarlo todo, no duda en hacer lo que sea para, aprovechándose de la necesidad de los padres de la víctima de su hijo, solventar los consiguientes problemas legales con dinero. Un ejemplo muy habitual, lamentablemente, en la Rumanía donde el bien y el mal se distingue solamente por la riqueza que lo justifique.

La elección de una familia de médicos es significativa, pues este colectivo representa como ningún otro, en un país ya de por sí sometido a una terapia de choque de privatización brutal y total, la mercantilización de todos los servicios, incluso los que nominalmente siguen siendo públicos, como la sanidad, de los que, subrepticiamente, se exige un pago extra en negro a los pacientes si quieren ser tratados y curados. Se entiende que gente así, que considera al enfermo una mercancía, sea capaz de usar y tirar, o comprar, también una vida humana. En este caso, la de la niña asesinada por el niño bien de la familia a la que, en la mentalidad fascista que reina en Rumania, como miembro de los excluidos, desposeidos, dominados y expoliados, clase saqueable para conservar y aumentar los privilegios, se la pueda desechar sin demasiados tapujos morales (aún así, el director de la película, Cãlin Peter Netzer, que no obstante representa a los suyos, encuentra cierta conciencia en los parásitos acostumbrados a vivir de chupar la sangre a sus víctimas, aunque, por supuesto, no tanta como para anteponer la justicia o la humanidad ante la barbarie esencial de todo burgués).

La película se puede ver castellano en el siguiente link:

martes, 7 de marzo de 2017

La mayoría de los disidentes antisocialistas del este de Europa eran fascistas (en relación a las declaraciones sexistas del eurodiputado polaco Korwin-Mitte)

El escándalo desatado por el europarlamentario polaco Janusz Korwin-Mikke, tras sus declaraciones en las que describió a las mujeres como "más pequeñas, más débiles y menos inteligentes", ha hecho que miles de progres europeos se lleven las manos a la cabeza, sorprendidos por el descaro del susodicho eurorepresentante. 
Imagine similară
El "demócrata de toda la vida" Korwin-Mikke haciendo su saludo favorito
en el Parlamento Europeo

"¿Sabe usted qué papel ocupaban las mujeres en las Olimpiadas griegas? ¿Laprimera mujer griega? Se lo digo yo, el puesto 800. ¿Sabe usted cuántas mujeres hay entre los primeros 100 jugadores de ajedrez? Se lo diré: ninguna. Claro que las mujeres deben ganar menos que los hombres porque son más débiles, más pequeñas, menos inteligentes. Eso es todo", fueron las palabras del que los medios de propaganda del capitalismo han definido hasta ahora como "disidente anticomunista" o "luchador por las libertades contra la dictadura socialista en Polonia".

Esos progres que tanto aplaudían a los disidentes antisocialistas antes de la caída del muro por su "ejemplar" lucha contra el comunismo, y después, se  indignan ante las afirmaciones de este "disidente" cómo si ahora se cayeran del guindo.

Sin embargo, que los disidentes anticomunistas de los países del este fueran en su mayoría declarados fascistas es algo conocido para todo el mundo que quería saberlo, empezando por el mentiroso Alexandr Solzhenitsyn, y su Archipielago Gulag, en Rusia, personajes como Ion Pacepa, en Rumania, o Lech Walesa en Polonia, entre otros tantos, no eran otra cosa que aspirantes a oligarcas explotadores de los trabajadores, ideólogos del fascismo más refinado, y en su mayoría piensan de forma similar al tal Janusz Korwin-Mikke: machismo, racismo, desprecio a los pobres y a los trabajadores, meritocracia y admiración del derecho del más fuerte, etc.

Al hilo de lo anterior, hace poco la Academia Rumana publicó un estudio en el que se demostraba, a pesar de los propios autores, que el 75% de los disidentes antisocialistas en Rumania eran fascistas, cercanos al Movimiento Legionario, y la obviedad de Rumania se puede aplicar a todos los antiguos países socialistas, donde los disidentes no eran, ni mucho menos, defensores de la democracia o de la igualdad de derechos, como nos los han vendido en Occidente, sino directamente seguidores del fascismo de la peor calaña y, como tales, admiradores de los privilegios de una minoría y la limitación de los derechos a la gran mayoría.

Así si las declaraciones del eurodiputado polaco si han sorprendido a alguien es síntoma, ni más ni menos, que de la manipulación de la realidad histórica perpetrada por la élite cultural y social occidental para criminalizar al comunismo y santificar a los anticomunistas que, como ya sucedía antes de la SGM, eran, principalmente, los fascistas.

Releamos el artículo sobre los disidentes rumanos y sus ramalazos "democráticos" del estilo Korwin-Mikke:

***


Otro de los habituales mitos vendidos por los medios de propaganda desde la restauración de la dictadura del capital tras el golpe de estado de diciembre de 1989 es que las autoridades comunistas llevaron a cabo una campaña constante de represión contra "inocentes" por el mero hecho de no ser comunistas o no aceptar el nuevo sistema.

Según ellos, las cárceles estaban llenas de "presos políticos" que no tenían que ver con "política" y que no habían hecho nada para merecer tal suerte.

Sin embargo, la propia
Horia Sima y sus criminales haciendo el saludo fascista (aunque 
"sin serlo", según la Academia Rumana).
Academia Rumana, máxima institución cultural del país, lo desmiente involuntariamente en un informe  (publicado por Activenews.ro) sobre el Movimiento Legionario, el movimiento paramilitar fascista creado por Cornelio Codreanu en 1927, teniendo como modelo a las SA nazis, a los falangistas españoles y a los Camisas Negras italianos, con el objetivo de, mediante el terrorismo, evitar la emancipación de la clase obrera y, envueltos en un fanático y falso espíritu religioso, conseguir de paso la pureza racial de la "raza" rumana (eso sí, como subditos y al servicio de la raza aria superior alemana).

La Academia, al servicio hoy de los que mandan en la Rumania actual, es decir, el 1% de mafiosos que concentran en sus manos la riqueza producida por los trabajadores (minoria que, por otro lado, está supeditada a las multinacionales de las potencias capitalistas como Estados Unidos, Alemania o Rusia), ha desvelado en sus investigaciones que la "cruenta" represión contra "inocentes" es otra farsa más de los vendedores de humo que intentan hacer tragar sin masticar los desastres provocados por el capitalismo al pueblo rumano mediante la falsificación del pasado.

La intención de la Academia es, no obstante, no acusar a los disidentes, sino "limpiar la imagen" del Movimiento Legionario, también conocido como Guardia de Hierro, al que ha absuelto en el informe citado de la culpa de ser fascistas (obviando, por supuesto, las travesuras de los jóvenes legionarios de asesinar a políticos y escritores antifascistas, o de llevar a cabo progromos contra judios, como la matanza de cientos de ellos en un matadero de Bucarest, donde los asesinos colgaron los cuerpos de los ganchos y los mutilaron.

Horia Sima, el sucesor de Codreanu, fue vicepresidente del gobierno del Mariscal Antonescu en 1940, creándose, a instancias de Hitler, el Estado Nacional Legionario, bajo el reinado de Carlos II, aunque como pasara con José Antonio en España, o las SA en Alemania, el movimiento se convirtió en incómodo para fuhrer, caudillo y duce y el propio Antonescu lo desarticuló. Horia Sima, por cierto, huyó a España tras la proclamación de la R.P.R en 1948, donde colaboró con la dictadura franquista y publicó varios libros. Moriría en Madrid en 1993.

En fin que, con la intención de limpiar la ingente sangre que derramaron del recuerdo de los legionarios, la Academia Rumana concluyó en el informe citado que los legionarios no eran fascistas, entre otras razones, porque considerarlos como tal haría que el 75% de los detenidos por el comunismo entre 1945-1964 tuvieran que ser considerados también como fascistas, en vez de como "pobres inocentes" que no merecían estar en las cárceles o ser deportados, tal y como bombardea cada día la propaganda mediática de las corporaciones capitalistas.

Y es que, como demuestra la propia Academia en su informe, así fueron realmente las cosas: tras la proclamación popular de la nueva república comunista en Rumania, los legionarios y demás terroristas no se quedaron quietos en casa aceptando su derrota en la Segunda Guerra Mundial o poniéndose a trabajar para ganarse el pan como los trabajadores (¿y perder sus privilegios de clase?), sino que muchos de ellos se organizaron para seguir cometiendo actos de sabotaje, atentados terroristas y otro tipo de crímenes. Es decir, para la Academia Rumana, representante de la nueva cultura al servicio de los más fuertes (o más ricos) de la Rumania capitalistas (es decir, de los más ricos, o los más fuertes), los legionarios, a pesar de sus progromos, sus asesinatos políticos o de ir por las calles a imitación de las Camisas Negras, Falange Española o SA nazis apaleando y disparando a diestro y siniestro contra la clase trabajadora, no eran fascistas, sino, adecuándose la institución a los nuevos tiempos y a los intereses de sus amos y financiadores, "luchadores por la libertad", y, por consiguiente, eso, „luchadores por la libertad”, es como hay que considerar a la mayoría de los disidentes anticomunistas detenidos por las autoridades comunistas (el 75%), pero no precisamente como "inocentes" perseguidos sin venir a cuento: se trataba de legionarios que ponian bombas, boicoteaban fábricas, asesinaban a milicianos o trabajadores, en nombre de "la libertad" (de mercado, claro). Unos "luchadores por la libertad", por cierto, que se hacían entre ellos el saludo fascista, estaban financiados por Hitler y Mussolini, y actuaban como un calco de los matones de la SA, Falange o Camisas Negras (es decir, como fascistas).

Por cierto que, por otro lado, el periodista Virgil Lazăr publicó un artículo en 2011, en el diario Romania Libera, con título "Cómo reclutó la CIA a los legionarios rumanos", en el que se desvela, en base a las investigaciones del profesor Gheorghe Gorun, „La colaboración del Movimiento Legionario con la CIA y la OTAN", o de "La historia del Movimiento Legionario", del historiador Ilariun Tiu, como la OTAN afiliaba a legionarios rumanos del movimiento para lanzarlos en paracaidas en el territorio rumano y realizar actos de terrorismo y sabotaje, todo ello coordinado por el Servicio de Información proamericano del Movimiento Legionario. Se ve, pues que la famosa disidencia "inocente" no era tal cosa, sino que los legionarios (recordemos, el 75% de los disidentes detenidos o represaliados), no se limitaban a llorar por las esquinas, sino que se organizaron para seguir evitando como fuera, motivo por el que, a propósito, el movimiento se creo en los años 20, la organización de los trabajadores, que estos tomaran el poder y que, en tal caso, el estado creado por ellos funcionara.

También es conocido que bajo presión de Estados Unidos y de otros servicios secretos, como los franceses o ingleses, el Tribunal de Nuremberg absolvió a la Guardia de Hierro de la acusación de fascismo, con el objetivo, precisamente, de, en primer lugar, poder utilizar a estos para sus objetivos de zancadillear como fuera a los paises socialistas del este de Europa, en este caso, a Rumania, en el marco de la Guerra Fria que ya tenían diseñada para continuar la guerra contra la Unión Soviética y los paises liberados por el Ejército Rojo y los trabajadores, y, en segundo lugar, para evitar que los paises socialistas pudieran acusar y condenar, bajo el paraguas del Tribunal Internacional, a la mayoría de los disidentes (en el caso rumano, el 73% según la Academia), como fascistas.

En resumen, la propia Academia desmonta otro mito anticomunista impuesto como verdad indubitable a golpe de talonario y publicidad en la Rumania heredera de aquella en la que los Legionarios iban por las calles de las ciudades del país golpeando, matando e imponiendo el terror:

En primer lugar, los disidentes que los comunistas detenían, deportaban y condenaban aparentemente de forma injusta no eran apolíticos o personas que no cometieron delitos, sino que eran, en su mayoría (73%) legionarios, es decir, organizados en grupos para boicotear, atentar o asesinar a los trabajadores rumanos y envitar, como fuera, que construyeran el Socialismo en Rumania (es decir, fascistas de libro, aunque el régimen actual, heredero del fascismo pero con toneladas de maquillaje democrático, los etiquete como "luchadores por la libertad"). Para la Academia, pues, hacer progromos a judios, recorrer las calles apaleando, destrozando tiendas de judios o de antifascistas y asesinando al que se pasaba de la raya, no es, ser fascista, sino "luchar por la libertad"

Y, por último, que curiosamente la Academia piensa igual que los servicios secretos norteamericanos, franceses o ingleses, que por cierto también consideraban intencionadamente que los legionarios no eran fascistas, para bien de Horia Sima, su líder, que vivió a costa del presupuesto público español (es decir, de los trabajadores españoles) a la sombra de otro gran asesino sanguinario, Francisco Franco, y para bien también de la CIA, que pudo pescar en aguas revueltas para continuar la guerra contra la Unión Soviética  (aunque „fría”) en el frente de la República Popular Rumana (1948-1965), y luego también contra a la República Socialista de Rumania (1965-1989) usando a los herederos de Hitler y Codreanu. Algo, lo anterior, que, en definitiva, y haciendo honor a la habitual y oportunista práctica política de que las instituciones del estado, en todos los ámbitos, repiten y defienden la ideología del vencedor, demuestra quien manda realmente hoy en Rumania, los vencedores de la Guerra Fria, que no fue más que la continuación de la guerra fascista contra el Socialismo, conocida habitualmente como Segunda Guerra Mundial: es decir, las grandes corporaciones capitalistas norteamericanas, de la Unión Europea (es decir, principalmente alemanas, francesas e inglesas) y, tambíen, lamentablemente, después de la caída de la URSS en 1991 y de que una minoria mafiosa idéntica a la minoría mafiosa que controla la riqueza en otros paises capitalistas occidentales acaparara la riqueza y el poder en el antiguo estado de los trabajadores soviéticos, alguna que otra de Rusia.

El 65% de los rumanos piensan que las protestas "contra la corrupción" defienden en realidad los intereses de las multinacionales


Parece que el objetivo de los que han organizado las movilizaciones contra el gobierno de Rumania bajo la excusa de la lucha "anticorrupción" no ha sido conseguido y no se ha podido cambiar el apoyo mayoritario al programa social del Partido Socialdemócrata, ganador con una mayoría rotunda en las elecciones del pasado mes de noviembre.

Imagini pentru Steagul SUA  proteste bucuresti
Protestantes "anticorrupción" con la bandera norteamericana exigiendo
la dimisión del gobierno socialdemócrata rumano
Una reciente encuesta realizada por la empresa de estudios sociológicos CIADO concluye que el 65% de los rumanos piensa que las ruidosas, mediatizadas y espontáneas protestas organizadas contra la "corrupción" han sido en realidad dirigidas por las multinacionales extranjeras y las ONG´s financiadas por ellas contra el programa del gobierno socialdemócrata, que incluye varias medidas fiscales contra los privilegios de las corporaciones y de fomento de la producción local frente a la importación.

Además, al contrario de lo que nos venden los medios de propaganda, según los cuales "la juventud rumana" se ha movilizado contra la corrupción, el sondeo muestra que apenas el 30% de los jóvenes irían a votar si hubiera elecciones mañana, mientras el 40% dice no estar representado por ninguno de los partidos parlamentarios actuales.

La proporción varia un poco en los mayores de 35 años: estos consideran, en un porcentaje de más del 65%, que las protestas están manipuladas por los medios al servicio de las grandes empresas, y que el gobierno socialdemócrata actual debe seguir aplicando su programa electoral a pesar de las movilizaciones; el 50% afirma que iría a votar si hubiera elecciones mañana.

La encuesta confirma los análisis realizados por este blog ante las movilizaciones antigubernamentales vendidas en las televisiones y medios europeos como "protestas anticorrupción", pero que en realidad tenían como objetivo evitar que el programa social del ejecutivo se aplique en su totalidad.

Por otro lado, una gran parte de la juventud rumana no se siente representada por ningún partido político del régimen actual, mientras que pocos sienten la necesidad de acudir a votar, especialmente las nuevas generaciones, lo que muestra el fracaso de la falsa democracia capitalista. Aun así, la gran mayoría no se ha dejado engañar por la manipulación mediática y el intento de identificar la corrupción sistémica, del capitalismo, con un determinado partido político, precisamente el único que, aunque asume las reglas de la explotación, promueve políticas más sociales y beneficiosas para los más desfavorecidos y la clase trabajadora.

Los rumanos no se han tragado el cuento prefabricado en los despachos de los grandes intereses globalistas y, al contrario, han captado con claridad meridiana de qué se trata en realidad: seguir apretando las tuercas a la clase trabajadora rumana y evitar que el gobierno socialdemócrata aplique algunas medidas sociales que se lo van a poner un poquito, no mucho en realidad, más difícil.

domingo, 5 de marzo de 2017

La muerte de Stalin: reacciones del pueblo trabajador rumano

La inesperada muerte de Iosif Stalin, el 5 de marzo de 1953, provocó un enorme dolor entre los pueblos socialistas y, especialmente, sus trabajadores. Al fin y al cabo, bajo la batuta de Stalin y su equipo cercano, la clase obrera soviética y mundial había alcanzado sus cotas más elevadas de democracia y participación en el poder de la historia, y había derrotado a los intentos del capitalismo y su escrecencia, el fascismo, de destruir mediante la Segunda Guerra Mundial con sus esperanzas.

Todos los diarios y revistas homenajearon al líder de la clase obrera mundial, incluso las dedicadas a los pioneros, como la rumana "Pogonoci", que el día 10 de marzo de 1953 publicó un artículo tomado de "Pravda" en el que los futuros dirigentes y constructores de Rumanía se despedían de Stalin (tenemos que tener en cuenta para comprender el afecto de los niños rumanos hacia el Socialismo que apenas diez años antes de la proclamación de la R.P.R. el 90% de los niños eran pobres y analfabetos):
Scanteia, 6 de marzo de 1953

Nuestros corazones de niños se han roto : Stalin ya no está. Pero, !Stalin vive! !Él vive en todos los grandes hechos de nuestro pueblo!". Igualmente, los niños de la Stalingrado rumana, la actual Brasov, que hasta los años 60 se llamó Ciudad Stalin, escribieron "!No te olvidaremos nunca querido padre, nuestro querido amigo, camarada Stalin!"

Las grandes personalidades de la cultura rumana, Mihai Sadoveanu, presidente de la República Popular, G. Calinescu, e incluso la patriarquía ortodoxa, lamentaban públicamente la perdida del gran amigo de la clase trabajadora rumana. Para los rumanos, no obstantes, había muerto, como afirmaba Gheorghiu-Dej, Secretario General del Partido de los Trabajadores, "su libertador", pues estaba vivo en la memoria todavía como apenas hacia 8 años las tropas del Ejército Rojo y los patriotas rumanos que luchaban a su lado habían echado a los nazis y fascistas, locales e invasores, de Rumania.

El dia 9 de marzo tuvo lugar en Bucarest una gran manifestación de homenaje al líder comunista en la llamada entonces Plaza Stalin (la actual Plaza Charles de Gaulle), ante la estatua que más tarde los revisionistas retirarían (ya en los años 60), y donde se reunirán más de 100.000 bucarestinos, cifra señalada teniendo en cuenta que la ciudad contaba entonces con apenas 700.000 (cifra que se multiplicaría por la llegada de trabajadores de todo el país a la capital).

Ese mismo día, a las 11 de la mañana, durante 3 minutos dejaron su trabajo todas las fábricas e instituciones del país, sonando al mismo tiempo todas las sirenas de talleres. En Bucarest y en Ciudad Stalin (Brasov) fueron lanzadas 24 salvas de artillería y los pioneros no fueron a la escuela. 

Miles de rumanos trabajadores hicieron luto aquel 6 de marzo, cuando se supo la noticia de la muerte de Stalin, portando banderines en el brazo o banderas soviéticas en los balcones. Los mineros de Petrila hicieron guardia toda la noche, con las lámparas encendidas, a un retrato del líder de la clase obrera mundial.
Scânteia 10 martie 1953 - moartea lui Stalin Piata Stalin
Diario Scânteia, foto de la manifestacion del 9 de marzo de 1953
La embajada soviética en Bucarest y todos los consulados del país recibieron largas colas de obreros, campesinos e intelectuales que deseaban dejar sus condolencias en el libro de duelo. Solamente en Cluj-Napoca firmaron 22.000 personas. 

Los testimonios y los reportajes dijeron que miles de los trabajadores participantes en el mitin o que acudieron a las colas para firmar las condolencias no pudieron evitar llorar. Igualmente, los campesinos participaron en demostraciones de dolor colectivo, organizando guardias ante los retratos de Stalin o participando en las tardes de lectura que se organizaron en todo el país para honrar al camarada soviético.  Igualmente, las mujeres, en las diferentes organizaciones democráticas femeninas surgidas tras la proclamación de la República Popular Rumana, se organizaron para dar muestras de gratitud a Stalin; por ejemplo, las mujeres de Brasov, ciudad que llevaba su nombre, organizaron guardias ante su retrato porque "Stalin luchó por la liberación de la mujer" (lógico agradecimiento teniendo en cuenta el enorme salto histórico de los derechos de la mujer en todo el mundo desde, y como consecuencia, del triunfo de la Revolución Soviética en 1917).

En la Universidad de Bucarest, Coralia Fotino, estudiante de la Facultad de Historia entonces, cuenta . que "Todo el mundo estaba en el anfiteatro (...) todos de pié, con un rostro desencajado, y muchos sin poder evitar llorar por el dolor". Del mismo modo, Solomon Marcus, entonces Asistente en la Facultad de Matemáticas, testimonia que "no eran pocos los que estaban bañados en lágrimas". 
Honrando la memoria del gran Stalin: Imagenes de la Plaza Stalin de Bucarest, 9 de marzo de 1953 

También queda para la historia el testimonio de la, en aquel momento, adolescente Lilly Marcou, su padre le contó la noticia con mucho tacto: "Hija mía, tienes que ser valiente. Tengo una noticia horrible para ti...Stalin ha muerto". Lilly, cuenta, no pudo evitar lanzarse a los brazos de su padre envuelta en lágrima

De los informes del partido de los trabajadores de rumania (PMR) sabemos que en el mitin de la plaza stalin del 9 de marzo estuvieron presentes al menos 350.000 personas, en cluj más de 95.000, en timisoara, 90.000, en resita, 35.000, en la provincia de deta, 17.000, etc.

En total, "en todo el país, durante los días 6, 7, 8 y 9 de marzo hubo 22.800 concentraciones y 300 mítines de duelo, con una participación total de unos 7.000.000 de ciudadanos", concluyendo que, "una semejante e impresionante participación, muestra de disciplina obrera, no había sido vista nunca antes".
Trabajadores de la fábrica 23 de Agosto de Bucarest el dia 6 de marzo de 1953 
A Moscú viajó una delegación rumana dirigida por Dej, y en la que también se encontraba el presidente del gobierno rumano, Petru Groza. Sorin Toma, miembro de la delegación, cuenta que "Personalmente, no veo por qué esconderlo, estaba muy impresionado. La delegación fue alojada cerca de la Casa de las Columnas, donde estaba el ataúd de Stalin, y pudo desplazarse a pié hasta allí, junto al enorme flujo humano que quería honrarle. Muchos, especialmente las mujeres, lloraban a lágrima viva (...) Los funerales fueron impresionantes... Hablaron Malenkov, Beria y Molotov. Escuchando a Molotov, he de reconocer, que sentí una gran emoción. Años más tarde llegó la noticia de que había sido apartado de los puestos de poder por Jruchov".  

En las palabras anteriores se expresa el punto de inflexión que iba a tener lugar en la experiencia revolucionaria de los trabajadores soviéticos y de gran parte del mundo tras la muerte de Stalin y el golpe revisionista dirigido por Kruchev, Brevnev y su banda revisionista; con ellos se iniciaría la lenta, pero continua, separación de las masas y el partido y, en consecuencia,  el progresivo camino hacia la restauración de la barbarie capitalista (que se establecería también en Rumania completamente con la llegada de Nicolae Ceausescu al poder en 1965) y con ella, de las penurias y sufrimientos tradicionales de la clase trabajadora frente a sus explotadores, cuyas consecuencias en Rumania se evidencian hoy: pobreza generalizada (salarios medios de apenas 300 euros al mes, con un 60% de los trabajadores ganando menos de 200), emigración masiva (más de 3 millones de rumanos huidos del país tras la destrucción de más de 4 millones de puestos de trabajo desde el golpe de estado de 1989), derechos sociales y laborales recortados brutalmente, analfabetismo, imposibilidad cada vez mayor de asistencia médica, presencia militar extranjera en el país, control de la riqueza por la minoría de la población, y la extensión, característica propia del neoliberalismo, de la generalización de la corrupción como consecuencia de la "privatización" del propio estado, y tantas otras que, poco a poco, también empiezan a sufrir con más gravedad los trabajadores occidentales.



Fuentes: Diario Scanteia, Romania Libera


























martes, 28 de febrero de 2017

Discurso de Gheorghy Zhukov en el desfile del Día de la Victoria

Imagini pentru stalin y zhukov
Stalin y Zhukov

En el siguiente excelente documento histórico, el Mariscal Zhukov habla ante los soldados del Ejército Rojo, los trabajadores soviéticos y los dirigentes del gobierno y del Partido Comunista Bolchevique, felicitándoles por el triunfo en la guerra contra al fascismo, subrayando el hecho evidente de que "la fuente de esta gran victoria es nuestro sistema socialista".

 

domingo, 26 de febrero de 2017

El ejército moldavo rehusa participar en las maniobras de la OTAN en Rumania

El presidente de República Moldova ha impedido que el ejército moldavo participe en las maniobras que la OTAN va a celebrar en Rumania en los próximos días, a pesar de que estaba previsto que el ejércicio militar contara con la participación de Estados Unidos, Rumania y República Moldova.

Imagini pentru armata din republica moldova dodon
Dodon con los veteranos moldavos del Ejército Rojo
Dodon ha considerado que a los moldavos no se les ha perdido nada en Rumania, mucho menos para participar en unos ejercicios con el objetivo de reforzar la estrategia ofensiva de la OTAN hacia el este de Europa, principalmente contra Rusia. Muy acertadamente, la decisión supone aceptar la obviedad de que ser aliado o formar parte de la OTAN es asumir la estrategia agresiva de la organización imperialista y ser cómplice de ella.

Las maniobras se van a celebrar en el polígono Smardan, en la provincia de Galati, fronteriza con Ucrania y República Moldova. El presidente Dodon ha declarado que no tiene claro cual es el fin de estos ejercicios multinacionales, y que, por lo tanto, ha optado porque no cuente con la presencia de soldados moldavos, a pesar de que hasta ahora este tipo de ejercicios habían contado con la colaboración de Chisinau, incluso desde los tiempos en que la presidencia la obstentaba Vladimir Voronin, del Partido Comunista de R.M.

La OTAN decidió el pasado año 2016 reforzar la presencia militar estadounidense y de la alianza en las fronteras con los paises del este de la Unión Europea, como Polonia, Lituania o Rumania, en el marco del agravamiento del conflicto imperialista con Rusia y la lucha por la influencia en zonas como Oriente Medio o Ucrania.

La victoria de Igor Dodon en las elecciones presidenciales de R.M. a finales de 2014  rompió la tendencia de los gobiernos proeuropeos de Chisinau de los últimos años, produciéndose un evidente acercamiento a la Federación Rusa, por otra parte deseado por la mayoría de los ciudadanos de Moldova, como han confirmado las encuestas y el resultado de las elecciones, lo que, como en el caso del Donbass o Siria, ha supuesto un duro golpe para la estrategia expansionista de la Unión Europea y EEUU hacia el este.

Los embajadores de Estados Unidos y Rumania en Chisinau, capital de República Moldova, se han sentido molestos y han emitido una nota de protesta, diciendo sentirse agraviados por el desprecio de su hasta ahora "aliado".

sábado, 25 de febrero de 2017

Rebelión en el puerto, de Alexandru Sahia (sobre las condiciones de trabajo de los estibadores en los años 30)

Alexandru Sahia nació en la provincia de Dambovita, en la Rumania de 1908, teniendo una vida breve, muriendo en 1937. Pese a esa muerte prematura (no tenía
Imagini pentru alexandru sahia
treinta años), fue considerado como un exponente de la generación de escritores y periodistas de entreguerras comprometidos con la lucha contra el fascismo y a favor de la lucha de la clase trabajadora por su emancipación. No obstante, fue militante del Partido Comunista de Rumania y miembro fundador de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética. Igualmente, fue el primer escritor rumano que dejó por escrito su experiencia de su viaje a la URSS en 1934, con motivo de un encuentro de escritores antifascistas celebrado aquel año en Moscú.

Hábil y decidido en el ejercicio de la función periodística, aunque su producción no fue abundante,  obras como Rebelión en el puerto, que traducimos al castellano en esta entrada,  La usina viviente o  Lluvia de junio, han sido estimadas como ejemplos clásicos de una literatura de inspiración proletaria.

A continuación, compartimos aquí uno de sus textos breves, Rebelion en el Puerto , donde retrata las condiciones miserables de los estibadores rumanos a las puertas de la Segunda Guerra Mundial, condenados a la pobreza más absoluta por el régimen burgueso-latifundista dirigido por el entonces rey Carol II, y obligados a trabajar a destajo en las condiciones inhumanas de los puertos sin apenas derechos. Rebelión el el Puerto se publicó en la Revista Bluze Albastre (Camisas Azules), nr.4, del 31 de julio de 1932.  

En estos momentos que los estibadores españoles se han puesto en huelga contra el decreto del gobierno para acabar con gran parte de sus derechos, la historia contada por Sahia nos recuerda lo mucho que les ha costado a los trabajadores a lo largo de la historia conquistarlos y lo rápido que se pueden perder sin organización y sin estar dispuestos a luchar para mantenerlos para sí mismos y para las próximas generaciones. 

Lamentablemente, Alexandru Sahia fue víctima de la pobreza y murió de tuberculosis antes de ver su sueño cumplido, aquel por el cual escribió y luchó durante toda su breve vida: la proclamación del Socialismo por la clase trabajadora, frente a una realidad en la que, como se denuncia en Rebelión en el Puerto, escrito en 1932, los estibadores rumanos no podían ni siquiera enterrar a las víctimas de la explotación y de sus miserables condiciones de trabajo con la dignidad que se merecían. Faltaban todavía dieciseis años para que los trabajadores rumanos, entre ellos los estibadores, conquistaran su emancipación tras la proclamación de la República Popular Rumana, en 1948.



*****

REBELIÓN EN EL PUERTO, Alexandru Sahia 
(Traducción de Un Vallekano en Rumanía)

Amarrados en el puerto, los vapores aullaban desesperados, gimiendo bajo el peso de su carga.

Se hacían señales, se chillaban, pero nadie se acercaba a la orilla. Un grupo de soldados y algunos funcionarios del puerto corrían como locos de un lado a otro.


Estibadores en el Puerto de Braila
Los trabajadores, sin embargo, se habían  retirado lejos del muelle y esperaban.

Las órdenes ya no eran obedecidas y la bandera del puerto estaba rota en mil pedazos; no ondeaba ya cuando el trabajo se interrumpió.

-¿Crees, camarada, que no van a dejarnos enterrarlo tal cómo queremos nosotros?

El preguntado calla. Alto, con anchas espaldas y brazos macizos, miraba al vacío mientras su labio inferior no dejaba de temblar.

-Te he preguntado, camarada Mihail, para conocer tu opinión. Eres la persona más adecuada para encargarte de este problema. Has conducido el sindicato muchos años y, al fin y al cabo, Galaciuc ha sido un buen camarada.

El camarada Mihail seguía sin responder.

Su labio tiritaba cada vez de forma más evidente y parecía que sus pómulos se movían. Se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo para controlarse, apretando los dientes, aunque no lo consiguiera. Finalmente, habló:

-Espera, amigo Simeon, espera. Sé que te es muy difícil esperar. Pero para poder sacar algo en claro tienes primero que rumiar, mordiéndote los labios si es necesario. Lo que te quiero decir es que acumules fuerzas, no las tires por la borda. De otra forma no se puede. La lucha final tendremos que llevarla a cabo pronto, no queda mucho- dijo.

.-Sí, claro, la lucha final va a tener lugar. Desde hace veinte años me controlo, me aguanto las ganas, pero no debe tardar ya mucho - habló  el flaco y enclenque Simeon,  estirando su delgado cuello con los ojos humedecidos, elevando la voz y a balbuceando.

-Te entiendo, camarada Simeon - le respondió Mihail - comparto tu opinión, ya que cualquier movimiento de revuelta en las filas de los trabajadores no puede más que traer bien a la causa proletaria. Tenemos, sin embargo, que organizarnos. Cuánto mejor organizados estemos para enfrentar la lucha, más seguro y más cercano estará el triunfo. Por ejemplo, en este caso, queremos que Galaciuc sea enterrado con nuestro homenaje, parando el trabajo unas horas; seguramente no lo conseguiremos. Somos aproximadamente 200 brazos, pero un regimiento de cañones espera a las afueras de la ciudad. Por supuesto, no vamos a renunciar al combate aunque sean pocas las posibilidades de éxito. Sé que muchos de nosotros caeremos. Moriremos, pero en sacrificio por la causa obrera, por Elizabeta Galaciuc y sus hijos -

Una franja del horizonte se deslizaba sobre las orillas del Danubio. Del color de la sangre, un rojo ardiente que bañaba simbólicamente tanto la tierra como el agua. Pájaros blancos volaban sobre el agua, cayendo con su pecho desde los mástiles sobre la brillante superficie del rio.

En el despacho del capitán, cuatro estibadores del comité sindical negociaban desde hacía unas horas el funeral de Galaciuc. Los trabajadores pedían abandonar el trabajo y poder acompañar al cuerpo del camarada por las calles de la ciudad hasta el cementerio. Pero los autoridades de la ciudad se opusieron rotundamente. No se podía permitir una manifestación obrera, prohibidas por la ley; además, el comandante del puerto no toleraba que se abandonara el trabajo solo para enterrar a un estibador, mientras en el muelle esperaban dos cargueros llenos de piedra.

A las tres, la comitiva mortuoria tenía que empezar su desfile solidario. Las autoridades, no obstante, lo habían prohibido, exigiendo la vuelta al  trabajo. Los obreros, a pesar de ello, habían abandonado sus puestos. Todos los esfuerzos de la capitanía para que regresaran a su actividad fracasaron. Las amenazas enérgicas, las enormes multas, los castigos con aumentos de jornada, nada convenció a los huelguistas.

Su decisión era también una protesta contra la forma en la que los funcionarios del puerto trataban a los trabajadores. Galaciuc era ya el sexto que caía desde el puente y moría ahogado. Las peticiones y quejas realizadas tantas veces ante la capitanía no habían obtenido resultado alguno, porque un puente más resistente era caro.

En un chamizo, dentro del ataud de madera podrida alzado sobre unos sacos vacíos, esperaba el cuerpo de Galaciuc. Hinchado de agua, con labios morados, parecía estar gordo y satisfecho.

De vez en cuando, Elizabeta Galaciuc, su mujer, pasaba por la cara del cadáver una hoja de lampazo para espantar a las moscas, mientras lloraba sin parar, como una niña. Habría deseado poder parar, pero no podía.

-Si tampoco hoy le enterramos, ¿cómo haremos para comprar más velas para una nueva vigilia?-
Rudolf Schweitzerr, Estibadores en el Puerto de Braila
preguntó.

Y entonces se echó a llorar con más fuerza.

-!El sindicato! !Tenemos dinero ahorrado en el sindicato! - se oyó la voz ronca de alguno de los trabajadores apoyados sobre el montón de carbón

-!Ah! El sin-di-ca-to, el sin-di-ca-to - repitió quejándose Elizabeta llorando

Junto a ella estaban Avram y Marcu, los hijos de Galaciuc, ambos tan rubios como esmirriados. Miraban la tripa hinchada de su padre sin poder entender cómo pudo haber tragado tanta comida.

Afuera se escuchaba un creciente alboroto, griterío, maldiciones. Los que estaban sentados sobre los montones dieron un respingo y se dirigieron a la salida. Elisabeta abrazó a los niños asustada e, instintivamente, se giró hacia el muerto como buscando una salida. Gritaba; gritaba sin saber por qué. Sus dos chavales, con los pies descalzos, ambos en los huesos y con la ropa hecha jirones, también chillaban, asustados.

Los obreros entraron en tropel en la chabola,  haciendola bandearse. De repente, se hizo el silencio. Los lamentos y llantos de la familia Galaciuc dejaron helados a todos. Rompió el hielo Mihail, acercándose al ataud y descubriéndose:

-Amiga Elizabeta, Entendemos tu desesperación. Sin embargo, tienes que intentar controlarte. La desgracia que ha caído sobre ti puede caer sobre la esposa de cualquier otro obrero. Déjame decir ahora otra mala noticia. Los cuatro camaradas que han ido a hablar con los jefes no han podido conseguir la garantía de que podemos acompañar al féretro de Galaciuc hasta el cementerio. Pero no pasa nada, nosotros igual te vamos a acompañar. Solo te pedimos que tengas confianza en nosotros.

Elizabeta miraba como atontada al gentío que se agolpaba a su alrededor, sintiendo como los dos niños aterrados se apretaban con fuerza contra sus enjutos muslos.

-!Los niños! !Cuidad a los niños! !Son los hijos de Galaciuc! - dijo desesperada, moviendo la cabeza, ahogada en lágrimas.

Seis hombres se adelantaron, alzando el ataud sobre sus hombros. Más de una centena de trabajadores los siguieron formando una columna, detrás de la familia Galaciuc.

Ya había anochedido. La calle que unía la ciudad con el puerto se abría frente a ellos recta como un rayo luminoso marcado por las farolas eléctricas.

La columna avanzaba silenciosa y tranquila; ni siquiera la mujer de Galaciuc lloraba ya. Se sentía cansada, sostenida sobre los brazos de dos obreros.

-!Oid, camaradas!- gritaba de vez en cuando con una voz casi inaudible - !Necesitamos un sacerdote, no quiero sin un sacerdote!.

-Seguro que sí- respondía alguien para tranquilizarla - se nos va a unir en el camino, ten calma.

Sin embargo, nadie había pensado en ello antes. Un cura y, seguramente, uno orondo ¿Qué sentido tendría una panza entre estibadores hambrientos? El puerto enterraba a sus muertos sin clérigo desde hacía dos años. Así, el convoy formado solamente por obreros, la viuda y sus hijos demostraba su dignidad. Solo las mujeres sometidas a la superstición pensaban en un cura, pero no se les hacía caso.

La noche había caído totalmente. Los focos daban una luz débil, gris, que solo matizaba la oscuridad !Qué triste y taciturna parecía la columna de obreros! Acompañaba a un camarada fallecido, pero cada uno iba pensando en  la dureza de su propia vida.

Elizabeta Galaciuc llamaba a sus hijos, que apenas se atrevían a responder salvo tirando débilmente de su ropa.

-Tenéis hambre, lo sé !Esperad, que no queda mucho! - les decía, pensando en cómo podía calmar sus ganas.

En el silencio, se espezaron a escuchar pasos rítmicos, producidos por un calzado pesado.

-!Deteneos!- alguien gritó.

Todo el mundo se paró, enmudeció, escuchando tensos. El ruido crecía y se hizo evidente lo que iba a suceder: !el ejército había llegado!

!Paraos! !El ejército, viene el ejército! -  gritó de nuevo la misma voz:

Los manifestantes se revolvieron, les entró el pánico. Sin embargo, todos corrieron a proteger el
ataud, creando una barricada de hombres tras la cual, quedaron los Galaciuc. Ahora ya no se avanzaba, sumidos en la espera. La tensión se mascaba en el ambiente, al acecho de la lucha inevitable, aunque lo que se defendía fuera solamente el cuerpo de un estibador ahogado.

Los soldados se iban acercando. Solo unos metros separaban a ambos bandos. En uno, estaban los campesinos, con uniforme militar; en el otro, también campesinos, pero con el mono azul de trabajo. Una voz poderosa sobresalía, la de Mihail:

-!Qué nadie se mueva! !Defended a los niños! !Que no sean golpeados los niños! -animaba con voz poderosa.


Foto de estibadores descargando en el Puerto de Galati
Elizabeta y los dos niños rubios fueron llevados a un cobijo más seguro. Junto a ellos, el féretro.

En la calle, el combate había empezado. Los soldados golpeaban con furia, corrían los insultos, se apretaban los dientes... Tras los primeros disparos al aire todo se transformó en un caos.  Los trabajadores estaban rodeados por todos lados, pero Mihail continuaba jaleándolos:

-!Que nadie retroceda! Así, !Adelante!

No obstante, todos los esfuerzos eran en vano. Las culatas de los fusiles arreaban con violencia, mientras los obreros no tenían ni siquiera piedras. Muchos se encontraban ya en el suelo, desgañitándose al ser pisoteados por las botas militares. Los soldados empujaban continuamente a los estibadores, cercados, hacia la ciudad, a golpe de bayoneta, entre protestas e injurias.

Finalmente, reinó el silencio en ambos lados, mientras en el borde de la calle segúia esperando el ataud del estibador, vigilado por la viuda y sus hijos.

De la oscuridad aparecieron dos siluetas; las de Mihail y Simeon. Ambos se arrodillaron ante la familia de Galaciuc. Elizabeta sollozba, pero los obreros no.

-Volvamos al puerto, camarada Elizabeta. El ataud no puede quedarse aquí - dijeron mientras se limpiaban con el brazo el sudor y la sangre de su frente.

La mujer no decía nada. Se levantó ausente, tirando de Avram y Marcu, medio dormidos. Los trabajadores alzaron de nuevo la caja sobre sus hombros. La marcha ahora volvía sobre sus pasos, insegura en la oscuridad. Ya nadie lloraba.

Elizabeta Galaciuc caminaba como ida. No se daba cuenta de si sus hijos, que casi tenía que arrastrar, se quejaban o callan. Preguntó algo, pero nadie la contestó. Puede que nadie la escuchar o que su pregunta no tuviera ningún sentido.

El disminuido grupo se detuvo. Mihail vió que Simeon estaba cansado. Dejaron el ataud sobre el suelo para poder descansar.

-En cualquier caso- preguntó Simeon agotado- teníamos que luchar ¿Te entristece lo que ha pasado?

Mihail no respondió, y Simeon no siguió preguntando.

Los dos barcos cargados de piedra hicieron sonar sus sirenas, pero con seguridad tampoco iban a poder zarpar al día siguiente. 

sábado, 18 de febrero de 2017

Comunicado del Partido Socialista Rumano (PSR): la corrupción en Rumania es consecuencia de 27 años de capitalismo

El Partido Socialista Rumano (PSR), partido que se considera heredero del Partido Comunista Rumano aunque la legislación fascista de Rumania no le permita portar ese nombre en el Registro de Partidos Políticos, ha emitido un nuevo comunicado en relación a las falsas y partidistas protestas anticorrupción que han tenido lugar en Rumania en las últimas semanas, señalando la verdadera causa de la corrupción contra la que hay que protestar y luchar: los 27 años de capitalismo impuestos al pueblo rumano.

A continuación, lo traducimos al castellano:

***


El Partido Socialista Rumano considera que las manifestaciones contra el Gobierno Grindeanu han sido realizadas a destiempo y sin razón justificada, pero ya que han empezado,cree que los manifestantes deberían seguir adelante con la lucha contra la corrupción, la corrupción real, y no como excusa para otros fines como ha sido hasta ahora. 

psr-768x768La realidad es que la corrupción existe y que hay que actuar sin interrupción contra los corruptos. 
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que de al menos el 80% de los delitos de corrupción son culpables los propios fiscales junto a los servicios de información que, bajo pedido de sus jefes, han manifestado y, lamentablemente, siguen manifestando una pasividad condenable frente a los que han administrado y administran de modo fraudulento los asuntos de las unidades, instituciones y autoridades del estado. El Partido Socialista Rumano considera que la Justicia debe ser ejercida por personas competentes, íntegras e independientes que tengan capacidad y voluntad de ser imparciales.

Todos los Gobiernos que, después de 1989, han pasado por el Palacio de Plaza Victoria son culpables de una administración incompetente y fraudelenta de los asuntos públicos. El Partido Socialista Rumano advierte a los gobernantes y a todos los otros altos cargos que, más pronto o más tarde, tendrán que pagar la cuenta por todos sus actos en contra de la ley.

 Del mismo modo, también el Parlamento de Rumanía es culpable por, durante 27 años. adoptar una legislación oscura, ambigua y en un continuo cambio, una legislación generadora de y permisiva con la corrupción. El PSR recuerda a los parlamentarios que la ley debe ser clara, estable, justa e igual para todos, tiene que prever la seguridad personal, la de la propiedad y la de los derechos fundamentales, y el proceso por el que se crean e implementan ha de ser accesible, equitable y eficiente. 

Es una culpa de extrema importancia que el Parlamento no se haya propuesto jamás manifestarse como el primer poder del estado, de un estado soberano, independiente y próspero.

Para el PSR es evidente que esta situación desagradable ha sido posible como consecuencia de que, en los últimos 27 años, han llegado a las funciones de gobierno de las más altas instituciones del estado demasiados incompetentes, impostores, infractores y, peor aún, los traidores al pueblo rumano.

Considerando que ha llegado el momento de decir BASTA al saqueo de los bienes públicos a discreción desde la administración del estado, el PDR les recuerda a todos los rumanos que ellos son copropietarios de la riqueza nacional y han de aprender, ellos, los rumanos, a manifestarse como tales, como los propietarios que han de tomar las decisiones, y no otros.

En consecuencia el Partido Socialista Rumano pide a todos los electores que llamen a consultas a los parlamentarios a los que eligieron para exigirles responsabilidades por su labor como legisladores. De igual modo han de comportarse con el resto de altos cargos del estado, primer-ministro, ministros, parlamentarios, directores de las instituciones y unidades y a todas las autoridades del estado que, en calidad de administradores, tienen que asumir su responsabilidad por sus actos de gestión incompetente y  fraudulenta.

15. 02. 2017
Biroul Executiv Central
al Partidului Socialist Român
PARTIDUL SOCIALIST ROMÂN
București, Strada Olari, nr.12, sector 2
e-mail: contact@
psr.org.ro

tel.: 021 2522 886
www.psr.org.ro
www.socialistul.ro
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